“Curva de Supercompensacion para aplicar los valores de HRV”

 

La curva de supercompensacion la podríamos definir en 4 pasos:

 

– Primer paso: se trata de la aplicación del entrenamiento o carga “estresante” y la subsecuente reacción del organismo a este tipo de estrés, que en este caso vendría a ser la fatiga o el cansancio.

– Segundo paso: se trata de la fase de recuperación. Puede plantearse como una sesión de entrenamiento de menor intensidad, de menor volumen, de una sesión de “descanso activo” o descanso total.

Entonces, como resultado de este período de recuperación, los almacenes de energía y el estado de rendimiento deportivo retornarán a una línea de base (estado de homeostasis) representada por el punto de aplicación del estrés original producido por el entrenamiento.

– Tercer paso: fase de supercompensación. Esta es la adaptación que se genera por encima de la línea de base. Se la describe como una respuesta o adaptación de rebote puesto que el organismo está esencialmente rebotando desde un punto bajo a uno de mayor fatiga. Este efecto de supercompensación no solamente se trata de una respuesta fisiológica sino también de una respuesta tanto psicológica como técnica o “mecánica”.

– Cuarto paso: la pérdida del efecto de la supercompensación. Esta declinación vendría a ser un resultado natural como causa de la aplicación de un nuevo estrés por parte del entrenamiento, el cual podría ocurrir en el pico de la supercompensación.

Dependiendo de cómo sean los estímulos de entrenamientos podríamos tener dos curvas de rendimiento muy diferentes:

Estímulos óptimos de entrenamiento:  «Tu nivel de rendimiento ira en aumento»

 

 

Estímulos erróneos de entrenamiento: «Tu nivel de rendimiento ira en decremento»

 

 

Esto quiere decir que es fundamental vigilar las respuestas de la fatiga, la condición física y el rendimiento de los deportistas a las diversas fases de entrenamiento, de modo que la carga y el contenido del entrenamiento puedan ser ajustados e individualizados durante y entre cada ciclo de entrenamiento.

Realizar un buen trabajo y planificación de entrenamiento en función de la curva de adaptación es muy complejo y hasta hora la cuantificación de la carga de entrenamiento se podía medir de las siguientes formas:

  • Externa:
    • Distancia
    • Velocidad
    • Potencia
    • Numero de repeticiones
    • ……
  • Interna:
    • Consumo de oxigeno
    • Frecuencia cardiaca
    • Lactato
    • Percepción de esfuerzo
    • …..
  • Otros:
    • Training stress score (Skiba, 2006)
    • Training impulse (Banister y Hamilton, 1985)
    • Carga Percibida (Foster, 1998)

Luego, es necesario establecer un marcador capaz de transmitir de forma precisa el estado de entrenamiento del deportista y que sea fácil de administrar e incorporar a los programas de entrenamiento.

Tal marcador permitirá reconocer la fatiga inducida por el entrenamiento o el nivel de adaptación/recuperación alcanzado, facilitando el ajuste de carga de entrenamiento para individualizar los programas, este marcador es tu HRV( Heart Rate Variability)

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